Si bailas “La Macarena” delante de un policía, no te puede detener Un agujero legal poco conocido

demonstration-549033_1280Una de las mayores preocupaciones en el mundo del activismo es el riesgo de ser detenido arbitrariamente por las fuerzas policiales. En este sentido, los grupos que llevan a cabo manifestaciones o acciones similares siempre pueden temer actuaciones injustas de las que no puedan defenderse.

Sin embargo, muy poca gente conoce que existe una manera de librarse de una detención: bailar una canción española.

En efecto, ningún policía puede detener a alguien que se encuentre realizando un baile culturalmente extendido.

El fundamento de esto tiene su origen en una interpretación estricta de los derechos fundamentales a la creación artística y en la protección penal de la Propiedad Intelectual.

Tanto es así, que existen numerosas disposiciones legales, tratados internacionales e incluso abundante Jurisprudencia que avalan esta postura. Vamos a verlos a continuación.

Para empezar, el artículo 6.1. del Código Civil establece la obligación de interpretar las normas “de manera que sea coherente con el desarrollo cultural de la Nación y sin poner trabas al mismo”. Esto quiere decir que en caso de conflicto entre cualquier ley y el desarrollo cultural, prevalece este último.

Por su parte, el artículo 104.1 de la Constitución española considera nada menos que derecho fundamental el libre ejercicio de la actividad cultural. Y afirma que el mismo “no podrá ser limitado de manera alguna por los Poderes Públicos”.

No hace falta decir que los derechos fundamentales tienen la máxima protección en nuestro ordenamiento jurídico, y pueden ser defendidos incluso por el Tribunal Constitucional.

Por su parte, la Ley Orgánica 4/2015, de Protección de la Seguridad Ciudadana establece -en su artículo 36.4- que “las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no llevarán a cabo acción alguna que limite el desarrollo cultural de la Nación”.

Como es bien conocido, esta Ley Orgánica regula la manera como los Cuerpos policiales deben llevar a cabo su actuación. Lo que significa que esta disposición es un claro límite legal que se puede aprovechar.

Para ello, no hay más que combinar estas disposiciones con lo que dice el artículo 1.984 de la Ley de Propiedad Intelectual: “A los efectos constitucionalmente previstos, se entenderá que cualquier representación escénica, danza, canción o interpretación musical que lleve a cabo un particular en la vía pública contribuyen al desarrollo de la actividad cultural, siempre que se trate de obras creadas por autores españoles.

En otras palabras: bailar una obra musical española en la vía pública está constitucionalmente protegido. Y la Policía no puede hacer nada para impedirlo.

Puede parecer extraño, pero existe Jurisprudencia que avala esta postura. En concreto, en el caso “Kramer contra Kramer” que llegó al Tribunal Supremo ya en 1992, el Magistrado Ponente afirmaba:

…no cabe entender, pues, que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pueda (sic) interrumpir una actuación musical o baile realizado por particulares, ya que ello chocaría con la obligación “erga omnes” de defender la cultura y el “animus iocandi”. Antes al contrario, mientras dicha actuación o baile se esté llevando a cabo, la actividad de los Agentes actuantes debe ser pasiva e impedir cualquier tipo de acción obstaculizadora.

Por lo tanto, ya lo sabéis: la próxima vez que un Policía vaya a deteneros, poneos a bailar “La Macarena”. Al ser una obra española, no podrán interrumpiros.

Si todo lo anteriormente dicho no basta para convenceros… Es porque tenéis razón. Lo que acabamos de decir no es más que una sarta de tonterías sin fundamento alguno.

Pero esto nos lleva al verdadero motivo del presente artículo. Que no es otro sino advertir de los riesgos de creer a pies juntillas cualquer texto supuestamente jurídico que aparezca en internet.

Por mucho que un texto tenga menciones a hipotéticos artículos, tratados o incluso Jurisprudencia, ello no quiere decir que el mismo sea cierto. De hecho, aquí arriba hemos citado unas cuantas normas… y ninguna de ellas dice nada de eso.

Si un texto en internet afirma haber encontrado alguna “solución mágica” a un problema jurídico, lo más prudente que se puede hacer para empezar es dudar. ¿Cómo es posible que nadie más que el autor de ese artículo conozca ese truco legal tan fantástico?

Lo más posible es que sea porque dicho truco no existe.

Todo esto viene a cuento de numerosos mensajes en cadena que mucha gente se cree y que, más que solucionar problemas en realidad los están provocando.

No vamos a poner enlaces porque no queremos dirigir tráfico a quienes comunican esas insensateces, pero nos viene a la mente aquel texto que dice que las multas en la zona azul son nulas porque ya se paga el impuesto de circulación (como si tuviera que ver una cosa con la otra). Un texto que, por cierto, menciona artículos legales como si los mismos dijeran algo mínimamente relacionado con el tema.

O aquel otro texto que afirmaba que para evitar un desahucio bastaba con alquilar el piso por un precio simbólico a algún familiar. ¡Perfecto, así no solo se producirá el desahucio, sino que además los intervinientes habrán cometido sendos delitos y podrán ir a la cárcel! Estupendo consejo. #IroníaOff

Así que, ahí va la verdadera recomendación de este artículo: si tenéis alguna duda sobre una norma no os creáis lo primero que leáis. Preguntad a alguien que sepa Derecho.

O bailad “La Macarena” delante de un policía. Lo que os parezca mejor.

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